Tras nuestro primer fin de semana, como todo el mundo estaba en colegios/trabajos, aprovechamos para ir de excursión a los outlets del sur de San Diego, rozando casi casi la frontera con México: Las Américas Premium Outlet.
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| Es la última salida antes de llegar a la frontera |
Son tropecientas naves, cada una de una marca, ocupando una extensión enorme. Hay de deportes (Nike, Adidas, Puma, New Balance, Billabong,...) y de ropa (Kalvin Clain, Polo Ralph Lauren,...). Vamos, lo que se dice un coñazo para los que no nos gusta ir de compras, pero me picaba el gusanillo de ver si los precios eran buenos.
Como ocurre siempre con todas las cosas, empiezas con mucha fuerza, y para allá que fuimos a por la de Nike (pronúnciese naikí que si no te miran raro) incluso antes de que abriera. Mientras estabamos en la cola para entrar vemos que los dependientes de dentro comienzan a hacer un juego entre ellos, se aplauden y se animan y se ríen un montón, luego abren la puerta para que entre la marabunta. Tomo nota para cuando vuelva a la oficina. A María también le gustó, dice que lo pondrá en práctica en la asesoría, pero que lo harán cuando algún cliente pesado se plante en el mostrador a dar la lata, ¡vamos chicas todas a aplaudir y a darnos ánimos para aguantar a este/a individuo/a !.
La verdad es que tenían muchas cosas rebajadas, más un descuento adicional del 15 por ciento que te daban al registrarte (otro registro again ). Aquí cayeron unas cuentas playeras para todos, salvo para mí, que no compré nada.
No sé si seré yo el raro, pero si ya tengo unas para ir al gimnasio/correr, ¿para que coño quiero otras? Hasta que revienten, ¿no? Luego se nos llena la boca de hablar de ecologismo, cambio climático, etc. Eso o que estaba mosca porque mi talla estaba en la sección de niños.
Pero vamos a ver, ¡¿qué animal de bellota ya extinguido calzaba este pie?!
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| Albarca? Trainera? Raqueta de nieve? No, playera a secas. |
Este hombre comprará los preservativos en las sección de sacos de Leroy Merlín...
Total, que recorrimos unas cuantas tiendas en las que ya no compramos mucho más (tampoco los precios eran de escándalo) y encima acabamos un poco hartos. Influyó el hecho de que tuvimos que devolver todas las compras de Nike porque no nos había aplicado el 15 por ciento ya comentado, y luego volverlas a pasar with the discount. Así que la cajera creo que acabó también un poco harta de nosotros. It´s not my foult, señorita.
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| Vaya solana |
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| Por aquí andaba Puigdemont buscando una amnistía a precio de derribo... |
Antes de regresar a casa, y para disgusto de los chavales, entramos en la primera hamburguesería del viaje, un Mc Donalds.
Y hablando de hamburguesas... Por Dios, qué mal come esta gente, joder. No me extraña que estén así. En todo El Cajón no hay más que Pollos Hermanos, El Pollo Loco, el Pollo y la Polla, Taco Bell, Burrikin, etc. En los supermercados mogollón de comida preparada; poco pescado; fruta y verdura carcarísima....Los días que hemos ido a la playa, que son unos cuantos, hemos visto gorduras que casi no ves en España. Tienen un buen problema con este tema.
Nos comentaba una amiga de los americanos que en USA la mayoría prefiere mucha cantidad a bajo precio aunque la calidad deje mucho que desear, que menos cantidad de algo mejor, más sano aunque más caro. Por ejemplo, prefieren poder rellenar el vaso las veces que sea con su refresco favorito por 89 céntimos (Costco´s price) antes que gastarse dólar y pico en una botella de agua. Así que las raciones en los restaurantes son enormes. El otro día que fuimos a Little Italy en San Diego comimos en una pizzería. Pedimos una sopa minestrone y dos pizzas. Sobró una pizza entera.
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| Lo de abajo es un plato grande, no de postre |
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| Esto para casa |
Por la tarde, de regreso a El Cajón tocó pelea. Primero con CVS Pharmacy, donde había concertado, previo registro off course, una cita para un reconocimiento médico a Quique. El pobre no encuentra deporte que practicar. En la temporada de otoño en las High School de California hacen fútbol americano, cross country y waterpolo. El primero no le gusta, son muchas reglas que desconoce y me lo descoyuntan y para el segundo hace un calor tremendo, así que va a probar el waterpolo (a regañadientes).
Resulta que para hacer cualquier deporte tienes que pasar uno de esos reconocimientos al año, que viene a ser una especie de tasa, porque mirar no miran nada. Así que a buscar dónde hay que ir, a rellenar no sé cuantos campos para inscribirte y a concertar una cita. Llegamos allí, bueno, lo de llegar tuvo su miga, porque el google maps me plantó en un cruce, de esos con 3 carriles por dirección, es decir, 12 carriles en total, varios semáforos, ojo que para cruzarte a la izquierda tienes que fijarte en el semáforo de la izquierda, el resto es para ir recto o para girar a la derecha, aunque generalmente no hace falta, a la derecha giras si no vienen coches, siempre que no haya una señal que te ponga "no turn right with red light" o algo así, que hay pocos, pero los hay. Es decir, en medio de un cruce de los gordos, con tráfico y copiloto de los que restan...

No me iba a parar en medio a ver si veía la puñetera farmacia. Además no se ve con facilidad, porque todo son centros comerciales, y dentro de ellos están la farmacia, el banco, el super, las tiendas, algún Pollo something, etc.
Finalmente, tras unas pocas vueltas y bastantes palabrotas, llegamos. Allí nos sentamos en las sillas a esperar que nos llamasen, pero sale una señorita y nos dice que tenemos que meter la cita en el ordenador ¿qué ordenador señorita? pienso yo, y si, allí en medio de la sala de espera hay una pantalla, metemos los datos (un código alfanumérico) y, en principio, te tenía que salir un papelito con la cita. Pues no. Aquí a la primera nada, ¿eh? Esto es tierra de exploradores, colonos y misioneros, forjados en mil y una batallas. Así que no va a a venir un españolito, bajito y ralo de pelo, doscientos años después, y que le salga el tícket a la primera, ¡oye! Que ¿qué se ha pensado éste? Así que después de intentarlo de 30 maneras, sin el código, con nombre y apellidos, con acentos, sin ellos, mayúsculas, minúsculas, en braile y arameo, me doy por vencido y utilizo el mismo ordenador para concertar otra cita. Una vez que llego al final, parece que con éxito, le pido a María mi móvil para sacar una foto al código. Lo está usando para hablar con no sé quien y cuando me lo pasa... pum. desaparece la pantalla. Me cago en ..... da igual, pruebo otra vez con nombre y apellidos... y nada. Mayúsculas, minúsculas, de alante a atrás, de atrás a alante, en danés y suahili. ¡Nada joder! Pero vamos a ver, que la acabo de pedir, Santo Cristo Redentor. Me pongo en plan colono-aventurero-misionero y la intento sacar otra vez. Lo mismo. Llego al final, me sale otra vez algo como esto

Le saco la foto que estáis viendo y chekeo que aparecza como programada. Efectivamente, nada. No hay cita programada con ese código. Miro al techo a ver dónde está la cámara oculta, nadie se está riendo a nuestro alrededor, no van por ahí los tiros. Sale la mujer que hace los chequeos, la pilla María por banda y allá le suelta con ese poderío hispano que qué cojones pasa. Que es cosa de no se quién y nos manda al mostrador de al lado. El quien de al lado nos mira como el del carrito de golf del colegio y nos manda otra vez al sitio de donde vinimos. ¡Eh! ¡Quietos paraos, que esto lo inventamos nosotros antes de que a Billy el Niño le saliese el primer grano! ¿¿¿Le van a torear a un spanish funcionario con el mareito tontosinsentido??? Ahí se pudo armar la de San Quintín. Llamamos a la puerta de la médico, que a ver qué va a ser esto, que no hay God que lo entienda, y demás chorradas por el estilo. Ante la cara de mala leche de mi mujer, ni colonos, ni misioneros, ni leches. La mujer se mete en el ordenador y... efectivamente, tenemos tres citas programadas que no aparecen en el ordenador de fuera, las dos de hoy más la anterior, que casualmente era para el día siguiente, jejejej. Resumiendo, el sistema era una mierda y mi cabeza más.
Para todo esto, algo que tenía que ser un mero trámite, media tarde y cuatro quintos de la energía que soy capaz de almacenar en mi cuerpín para todo el día. Vamos, que ya estaba fundido.
Y lo peor es que no terminó aquí la cosa. Nos hemos dado cuenta de que necesitamos una tarjeta sim americana. En todos los registros te piden un número de teléfono y en algunos no nos deja poner el español. Así que nos dirigimos a un Walmart a por ella. Vemos que hay varios planes, pero a nosotros nos vale el más barato, solo queremos el número. No necesitamos ni datos ni minutos para llamadas. Para eso ya cambié en España de compañía telefónica todas las líneas de casa y de la oficina, para tener roaming. Y lo hice con suficiente antelación, es decir, la semana antes de irnos. Cagoendiez, que estrés por Dios.
El caso es que es un tema tecnológico, donde my wife no se desenvuelve del todo bien. Así que la veo esforzándose con la amable chica del Walmart (me too con mi high level english, que ya llevo tres días en suelo americano) pero no llegamos a entendernos. Yo la veo pinta más de llamarse María Antonia Gómez Trujillo que Cindy Smith Smith, así que se la lanzo "duyuespikespanis?" "Of course, maniiito". Bien. Nos entendemos en un periquete, nos llevamos 30 pavos en la tarjeta y una suscripción que vale para 3 meses y todos contentos.
Llegamos a casa, meto la tarjetita, sigo las instrucciones. ¿Y qué pasa? Esto es tierra de duros indígenas que luchaban cada día por sacar el sustento de la tierra, siempre desde el más absoluto respeto a la madre naturaleza y el desprecio a los usurpadores colonos. Pues nada maniiitoo, ¿qué cojones va a pasaaar? Que la pinche tarjeta no funcioonaa. Vamos a ver. ¿Va a llegar un españolito, bajito y ralo de pelo, trescientos años después, meter una tarjetita en el phone, y que eso marche?? Pues no, ¡iluso! It doesn´t work!
Estamos a lunes 29 de agosto. Hemos llegado el 26 por la noche. Es tan poco tiempo y hemos tenido que hacer tantas cosas: registros, peleas con inventos del demonio para llevar cosas en el carro de metal, viajes en naves espaciales, mas registros, más viajes, más peleas... Ah, y un poco de turismo. Que esa es otra. Estas frases se van a repetir en las próximas semanas como un torturador mantra "¿Qué hacemos hoy? ¿Dónde vamos?"
Y a todo esto, mi test de inglés sin hacer.
Y encima quieren que escriba.
De locos.
Jajajajaja que buen rato !!
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