La casa está muy bien. Es un
chalet adosado, con dos plantas. En la de abajo salón con cocina
americana, un baño desde el que se accede al garage y una salida al jardín. En
la planta de arriba tres habitaciones amplias con dos cuartos de baño. Nos
gusta que ya desde las escaleras hay una moqueta muy mullidita super agradable
al pisar. Además huele muy bien (más tarde veríamos que la acababan de mandar
limpiar, ciento y pico dólares de factura). La habitación principal es grande y
con techos muy altos, baño incorporado y zona de escritorio. Nos gusta mucho
también el juego de sábanas de la cama. Es como una funda todo en uno que se
abre y se cierra con dos cremalleras, una a cada lado, con lo cual hacerla es
muy fácil y rápido. I like it, me fijo en la marca y lógicamente es americana,
para tamaños americanos (queen, que son 60 pulgadas, y king, 76). A nuestro regreso tocará seguir haciéndola como toda la vida.
En el garaje tienen dos bicis
de montaña y tres eléctricas, una de ellas de la marca Mercedes, me viene a la
cabeza la imagen de un riñón, miro a Dani y con esa mirada nos entendemos. Tres
tablas de surf y cantidad de cachivaches de playa, deporte, etc. Hay una
secadora en la que entro yo y una lavadora en la que entramos los 4. América es
así, todo a lo grande.
Una cosa curiosa que vi y que me creó gran inquietud fue esto:
Cuando lo vi subí corriendo, presa del pánico, al baño de arriba a ver si se repetía... y allí estaba. Rostro de preocupación.
Algunos diréis, "este tío no ha visto nunca una baza o qué", y sí, he visto muchas, ¡pero lo que nunca había visto antes es un pedazo de desatascador como ese al lado! Y en los tres inodoros. Así que pensé "si están ahí es por algo". ¡Pero si cuando desatasco la ducha de casa salen cosas innombrables, ¿qué no saldrá si lo uso en la baza?! En fin, a fecha de hoy afortunadamente no hemos tenido que recurrir a ellos, con lo que mi preocupación se ha ido disipando. Todo funciona correctamente y que así siga. Toco madera cada vez que me levanto (de la cama).
Tras inspeccionar a fondo la casa, sobre
todo la cocina, nos ponemos a deshacer las maletas y colgar la ropa. Yo termino pronto.
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| Mi ropa |
María tarda un poco más
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| La de María. Y sigue. |
Pero yo es que lo dí todo con la parte de abajo: dos pantalones largos y tres o cuatro cortos. El tema es que yo viajo con una maleta de cabina y ella también... más otra de 23 kilos, y encima me roba ropa. ¡Cómo me molesta ser objeto de burla por mis maletas y que luego me tengan que birlar calcetines!
Llega el momento de salir del cascarón, coger el coche y lanzarse a las calles de El Cajon en búsqueda de víveres. Vamos a una de las tiendas (Trader Joe´s) que nos recomienda la mujer en las instrucciones/recomendaciones que nos han dejado impresas. Nos dirigimos al que hay en La Mesa, y no, no os estoy vacilando, el pueblo de al lado se llama así. Los colonos españoles, que debían estar hasta el higo de poner nombre a las cosas.
¡Oh my God, qué precios! Miro los precios de todo, a las dos pirañas que traigo conmigo y pienso "¡¿¿tres meses sin sueldo??!" Creo que van a marcar abdominales en diciembre. Hacemos un compra helthy, verduras, salmón, fruta. La cajera que nos cobra es muy americana. Muy habladora. Muy servicial. Todo sonrisas. Blablabla en volumen alto... Que si "el salmón es bueníiiisimo, lo mejor de la tienda". Que cómo lo ponemos. María no está muy habladora y contesta con un lacónico "con limón". Pero ella no se da por vencida, sigue con los pimientos y dice a voz en grito agarrando uno y mirándolo como si fuera un satisfayer "¡iitttss beauuuutifouuul!..." guachufly guachufly no sé que más. Pero qué le pasa a esta mujer con los pimientos, pregunto yo a María (porque no he entendido nada de lo que ha dicho, salvo el biutiful ese y no me pega nada con el pimiento). Nada, que dice que son unos pimientos monísimos, preciosos. Y ahí ya me mata. A ver, Mss., que son dos pimientos, verdes, enanos ¡¡y a un dólar each!! No veo dónde está la gracia. Eso pienso yo, no lo digo porque mi inglés se queda en "she kills me". En fin, que allí la dejamos, junto a ciento y pico dólares, saludando a grito pelao al siguiente cliente, que debe ser un habitual de la casa, quien la responde no menos alto.
Regresamos a casa.
Esto de conducir en USA tiene su cosa. Era el primer día que cogía el coche y andaba un poco nervioso. Es un Toyota Prius híbrido. Lo de híbrido creo que viene porque hace los dos ruidos, el eléctrico y el de combustión. Porque yo cuando circulo veo que todo el mundo me come, acelero a fondo, aquello sube a tope de vueltas, suena como un cohete a punto de despegar, empiezan a temblar los retrovisores exteriores, ¡pero me sigue adelantando todo kiski, por la derecha y por la izquierda! Además me adelantan vehículos de lo más variopinto. Lo mismo me adelanta un Tesla (joder, parece que aquí los regalan), que una Harley, que otra moto con tres ruedas y un trasnochao a bordo, con el manillar a dos metros que no le dan los brazos, vehículos extraños que parecen sacados de Mad Max... Pero lo que más me adelantan son las ecológicas pikups. Vaya bichos, encima las calzan unas ruedas que parecen los monster trucks esos (y yo me pregunto ¿para qué quieren tanto maletero, si con estos precios no hay quien llene dos bolsas?) Así que uno va acongojao. Para más inri hay mogollón de carriles, entradas, salidas, letreros... Y el rugido de mi híbrido a todo lo que da. Menos mal que existe el Google Maps. Qué invento, oh my God.
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| American utilitario |
Llegamos a casa sanos y salvos y con algo que llevarnos a la boca, además de dos hermosos pimientos para enmarcar...
Descansamos un rato, que llevamos un tute importante y ya por la tarde nos ponemos con el tema colegios. Hay tiempo de sobra, pero my wife es como es y quiere tenerlo todo controlado. Si no lo tiene, se pone nerviosa, con la consiguiente turra para servidor, al que le gusta vivir en un dulce "sobre la marcha".
Quique ya está admitido en su High School, pero falta formalizar papeles, ver los deportes que hay, apuntarle, chequear material que necesita, horarios, etc. Vamos, casi ná. Está a 8 km de casa (lo mismo que la tienda anterior) y en dirección opuesta al que queremos para el hermano.
Dani el pobre no tiene nada. Aunque lo de pobre no va con él, que está como unas castañuelas. Vamos, que como si lo apuntamos en diciembre. Pero su madre no. No está como unas castañuelas. Está más bien como las maracas de Machín (nunca he entendido por qué esa discriminación entre maracas y castañuelas, si son igual de ridículos, pero unas son guais y las otras no, en fin). Está nerviosa porque no contestan del colegio al que le queremos enviar. Yo le digo que tranquila, que al día siguiente cogemos el papamóvil y nos plantamos allí, rugiendo a tope y quemando rueda, para que se enteren que vamos en serio (la clave está en que no vean el coche). Les explicamos lo que viene a ser nuestra problemática y que de allí no nos vamos sin una solución. Eso o hacemos un Rubiale´s mother.
Parece que se queda más tranquila. Ante sus dudas la aclaro que el tal Rubiales no es un youtuber, sino un macarra que gusta de agarrarse los huevos delante de las infantas. Ella dice que es un guarro, pero que no ve la relación con su madre y yo estoy un poco cansado para desarrollarle el tema, así que hacemos lo que más tarde descrubrimos que es lo mejor que se puede hacer en El Cajon: bajar a la piscina de la urbanización.
Es grande, con el agua calentita y encima no hay nadie. Lo mejor para recuperar fuerzas. Lo malo es comparar cuerpoescombro de 50 años con el de dos atletas de 13 y 15.
Para ser el primer día la verdad que no ha estado mal. Estamos aún fundidos del viaje, así que cenita y a la cama. Hora local, 20:00. Como decimos los jóvenes, ¡de locos!
Besitos !!
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