El segundo día comienza con lo que tiene que ser un buen desayuno americano: cereales, eggs (pronúnciese con una g suave, que se me rien los niños), tostadas con mantequilla y mermelada y un galón de leche (3,758 litros). Faltó el zumo de naranja pero hoy vamos a ver otros supermercados. Hay productos de primera necesidad que no tenemos (léase cervezas).

Hoy era un día importante. Tocaba visitar colegios a ver si íbamos encarrilando a los niños, más que nada por la tranquilidad de la madre (y de rebote del padre). Así que pillamos el papamóvil, lo pongo en "modo power" y vamos a lo que será el primero de tropecientos viajes al Wets Hills High School, sede de los temibles Wolf Pack, no sin antes de que el chaval bajase un poco el desayuno:
{Inciso: El primer partido de fútbol americano que les vimos palmaron por una burrada contra unos mindungis, así que menos lobos y más Caperucita como decimos aquí en España. Eso sí, eran como 50 chavales en el equipo frente a veintitantos los otros. Por ganas les ganamos.
Aunque el verdadero espectáculo estaba en las gradas. Le aposté a Dani que si encontraba a alguien de mi edad que no estuviera como un tonel le daba 100 euros. El cabrito encontró uno (siempre hay raritos), y le dije mosqueado que qué demonios le iba a soltar esa pasta (como educador no tengo precio), que ya le invitaría a una hamburguesa en el In N Out (sabiendo que ya se le pasaría). Cierro inciso}
Pero a mi realmente lo que más me preocupaba era el nivel del profesorado. Cuando vi en Google que una de las maestras del cole era elegida entre las 5 mejores estatales del año, se disiparon mis dudas, deseando con todas mis fuerzas que fuera la tutora de Quique (cosa que lógicamente no sucedió).
Pero bueno, como os iba diciendo, tiramos los cuatro para allá con el buga rugiendo a tope (vaya ruido emite el carro en "modo power", si encima corriese más sería la bomba), guiados por el impagable Google Maps:
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| Del 1403 Ficnh St. al cole. 11 minutos a las 20.30 de la noche. A las 7.45 de 15 para arriba y callejeando porque la autopista está a tope |
El caso es que al llegar me meto por la primera entrada que veo (luego supe que había tres) y aparco con facilidad pero a unos doscientos metros del edificio de administración, con lo que se pierde un poco el efecto sorpresa/rabia.
El colegio ocupa una superficie enorme, hay pocos coches en nuestro aparcamiento y, sin salir siquiera del nuestro, se acerca una pareja en un carricoche eléctrico como los de los campos de golf. Es una pareja típica de aquí, de color, avanzada edad y sobrepeso. Nos preguntan con cara de extrañeza que a dónde vamos. Les decimos (bueno, en realidad les dice María, desde que pisé suelo americano yo solo digo "¿eh?"), que tenemos a meeting con dirección. Nos indican que está en el edificio central, a unos 200 metros, pero que no hay problema, que podemos ir en coche y dejarlo en el siguiente aparcamiento. Les contestamos que gracias, muy amables pero que no, que preferimos ir a pie dando un paseo...
¡Si en vez de llegar en un Toyota Prius Hybrid dual noise lo hacemos en una nave galáctica imperial JJ-14 con los colores de España, y si en vez de una familia de europeos (un tanto peculiar eso sí) se bajan cuatro extraterrestres verdes (uno verde oscuro, otro muy pálido), tipo ET, a escala, con el dedo encendido, diciendo al unísono "modo pooower", no hubiesen puesto cara de mayor pasmo! ¡200 metros andando! parecen pensar mientras se miran el uno a la otra. Con las mismas se despiden de nosotros como si estuviéramos locos de remate y continúan su camino hacia Dios sabe dónde.
Nos partimos de risa camino de administración sufriendo, eso sí, una chicharra importante (yo voy buscando la sombra como los perritos).
Al llegar cada uno sabe su papel. María dar la cara, yo sonrisa bobalicona/complaciente, haciendo que me entero de todo y cerquita de Dani para que me vaya traduciendo disimuladamente.
Nos pasan a una sala muy grande, con muchos carteles colgados por todas partes, todos ellos con mensajes supongo que inspiradores. Veo uno con una foto de una niña abrazando un árbol. Me gusta. Hay varios puestos de trabajo vacíos y en uno de ellos, una señora de mediana edad con cara amable. Nos presentamos y allí empieza a hablar María, que si tenemos al mayor inscrito en ese High School, que qué falta para que pueda empezar las clases, qué horario, deportes, etc.
Cuando ya tenemos al mayor encarrilado empieza el turno del pequeño: que tenemos solicitado para el hermano el traspaso entre distritos escolares (el cole al que le queremos enviar está en La Mesa, no en El Cajon, joé con los colonos...), que no tenemos noticias, que estamos muy preocupados y bla bla bla.
No he comentado nada pero cuando María habla con los americanos pone la misma entonación super exagerada, incluso los gestos. Sin llegar a ese extremo me recuerda a la de los pimientos. Los niños se han dado cuenta también, al pequeño le hace gracia y al mayor le da vergüenza.
Yo había planteado en la familia la opción de que Dani fuese al High School de Quique, aunque no le corresponda por edad, pensando en ahorrarme un viaje (y duplicar las opciones con la tutora y no necesariamente por este orden). Cosa extraña pero María accedió, así que allí se la lanza a la señorita, justificándolo de las mas variadas formas. Nos responde que no se ha hecho nunca, excepto que sea de altas capacidades. Le contesta que no, pero le suelta un "mira lo grande que es" y señala a Dani. Yo me levanto y me pongo a su lado y sin boina, para que así con la escala lo advierta mejor. Sospecho que la patochada no surte efecto y nos sentamos para no molestar.
Me pregunta Dani que para qué me he levantado y se lo explico.
- "Ventajas de tener un padre bajito", termino.
- "No eres tan bajito".
- "Cómo que no. A mi lado Torrebruno parecía Sabonis", y me río de mi estúpida gracia, en bajo para no molestar a María que está en pleno proceso negociador.
- ¿Torre qué? ¿Sabonis? me pregunta Dani con cara de marciano.
La imagen de un dinosaurio acude a mi mente y se me corta el vacilón.
La mujer, repito que muy amable, investiga en el ordenador y tras unos instantes nos dice que ya está aprobado el traspaso a La Mesa, que vayamos a su cole para terminar de inscribirle.
¡Aleluya! Un poco de relajación por fin. Le damos reiteradamente las gracias, solo nos falta besarla los pies. Volvemos al coche con unos cuantos papeles en la mano para Quique y salimos pitando en la nave galáctica camino del Parkway Sports & Health Science Academy (Park para los amigos). ¡Viva Google Maps!

Ya voy manejando mejor el coche. Más relajado y suelto. Me he traído de España dos soportes para el móvil. Uno se pone en el salpicadero, en el techito que tapa de la luz el cuadro de instrumentos. Ese no me vale. El otro, que se encaja en las salidas de la ventilación, sí me vale. Lo malo es que se mueve a los lados con las inercias. Así que cuando tomo una curva cerrada tengo que sujetarlo con una mano, porque tengo miedo de que se caiga. Total, que las peores curvas las tomo a una mano. Los que me ven desde sus ecológicas rancheras deben pensar que son un pro. Y aciertan. Soy un pro. Un probe desgraciao que va a tragar millas por un tubo, con un coche falto de repriss en una jungla de V8´s y sujetando el volante a una mano...
Finalmente llegamos al Park. Es un Midle School. Mucho más pequeño que el de Quique, pero también con pinta de ser más friendly. Nos atiende otra amable señorita (qué agradable es la gente en general por estos lares, la verdad) y nos informa que no está aprobado todavía el traspaso. Hay que registrar a Dani en no sé qué leches.
{Esto de los registros da para un capítulo independiente. No sé en cuántas webs he registrado a los chicos, a mi, a su madre... para las más variadas cosas. Para todo hay que registrarse. Sin ir más lejos, ayer lunes 11 de septiembre, llevé a Quique a que jugara con un amigo en una pista de futbito metida en una nave. ¿Llegar, pagar y jugar? Noooo. Loco. ¡Hace falta un registro!}
Total, que un poco cabizbajos regresamos a casa, cerrando el círculo de Casa - High School - Midle School - Casa. Más adelante comprobaría que este demoníaco círculo puede doblarse de mil y una maneras, ampliarse, convertirse en un 8... todo con tal de meter millas al probe desgraciao señalado anteriormente.
Y como muestra un botón. Por la tarde tocaba una de dichas torceduras. Pasar por un supermercado.
Después de los sablazos del super recomendado, nos dió por mirar por nuestra cuenta. Así que nos dispusimos a ir ¡a nuestro primer Walmart!
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| Imponemos, ¿eh? |
Los precios algo más bajos y la calidad bastante buena, algo que pude entender gracias a que sé idiomas:
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| No sé si aprenderé mucho inglés aquí |
El tema es que tiene mucho de bazar y no tanto de alimentación, así que decidimos ir a otro: "Food 4 less" pero lo más interesante de todo es que María se atrevió a conducir de uno al otro. Ella no estaba segura de coger el coche pero yo la animé porque conducir por las calles de El Cajon no es lo mismo que cuando sales a autopista. En el poco rato que hice de copiloto me vino a la cabeza la canción esa de Enrique Iglesias "Casi una experiencia religiosa", pero al final llegamos sanos y salvos. Lo primero que compré en cuanto entramos en el súper estaba relacionado con la experiencia recién vivida:
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| "Si vas a conducir llévate esto en el coche" |
Por fin mi alma halló algo de consuelo:
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Estas cosas hacen Hogar
Con la cerve, los pisatachos y los donuts, ya podíamos pasar un tornado.
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Lo único que había que camuflarlo un poco, que aquí si compras un rifle no pasa nada pero si sacas cerveza te miran mal:
Tras un día intenso, a terminar en la piscina, con una buena cervecita al lado y unos pistachos.
Mamma mía... Cuando escribo esto es martes, 12 de septiembre, a las 23.59. ¡Y solo llevo narrados dos días de viaje! No os podéis imaginar el tiempo que me lleva escribir tanta patochada. No me da la vida. Ayer empecé las clases de inglés. Fue un día duro, duro. Hoy ya estoy mejor. Hemos cambiado de planteamiento. Pera ya os diré, ¡que todavía hay muchas anécdotas que contar!
Besos y abrazos.
Como me gusta este blog, deseando leer el próximo capítulo
ResponderEliminarGracias¡
EliminarQue recuerdos me trae el mundo del callejeo conduciendo, la experiencia de los super, jajaja y lo amable que es la gente. Qu envidia, Besos para todos.
ResponderEliminarY eso que tú ibas a pelo, con un mapa y copiloto :)
EliminarEl copiloto que lleva Fede no ayuda mucho
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