Parte nº IX. Encuentros en la 3ª fase

La verdad que tengo un poco olvidada la peli de Spielberg, pero creo recordar que era un paquetillo en la que unos extraterrestres se comunicaban con nosotros dando la barrila con la música a altas horas de la madrugada. Y encima sin licencia. Algo muy extraño, vamos. 

Pero para extraño el encuentro que tuvimos hace unas semanas en San Diego con la organización llamada CISV (pronúnciese por los que están en Level 4 para arriba /siaiessvi/ y por los lacayos monoparlantes /cisv/ a secas).

Y qué es esto de la CISV, pues según la wikipedia, que todo lo sabe, "CISV es una organización internacional de intercambio de jóvenes. Fundado con la creencia de que la paz duradera es posible mediante la enseñanza de cómo vivir juntos como amigos, CISV lleva a cabo programas interculturales de intercambio que se enfocan sobre todo en niños y la juventud".

El caso es que mi mujer, que está metida en todos los saraos, fue "una chica CISV" en su childhood. Es lo que pasa cuando tienes una madre enrrollada y moderna como mi suegri, que se fue de au pair hará más de 50 años, o que para entretenerse se va de paseo escuchando toda la colección de Vaughan con sus auriculares. Tiene el inglés metido entre ceja y ceja y que sus hijos hablen perfectamente el idioma de la Pérfida Albión ha sido siempre una obsesión para ella.


Inciso[Así que la primera vez que fui a casa de mis suegros a presentar mis respetos, y de paso birlar algo de comida porque me llevaba a su hija a la playa, no fue el mejor de los comienzos. Era un caluroso día de verano, y mi querido suegro andaba entre fogones preparando comida. Nada más vernos me di cuenta de que trazó una línea imaginaria de la cocorota de su hija a la del pardillo que la acompañaba, comprobando que se inclinaba hacia abajo del lado del pardillo. "Mal empezamos" debió de pensar. Luego me preguntó "Has hecho la mili en Santander, que no me suena tu cara?" - "¿La qué? Esssso ya no se lleva. Soy objetor de conciencia". Gesto de "V" con los deditos. - "Bueno, bueno. Eso no importa" - salió mi suegra al rescate. Pero me preguntó con malicia - "Howyoudoing?". Directa a la línea de flotación. Coño, que yo vengo del francés, me podía haber dicho "How are you?", que lo entiende todo el mundo.

- "Ná, con un poco de tortilla nos vale", la contesté. "Tengo prisa por ver a su hija en bikini"

Vamos, que entré con el left foot ]



El pardillo objetor hace 20 años, más menos cuando se presentó a por tortilla


Tras esta sarta de chorradas retomo el tema CISV. María me había hablado de vez en cuando de esta organización, sus campamentos, sus experiencias... Lo tiene como algo idealizado. El caso es que a mí me sonaba a chino, y no es para menos, porque emplean una terminología del demonio que no hay quien lo entienda. Por ejemplo, en vez de hablar de campamentos de 12 años, de 14, de 16, hablan de /yutmitin/ /estepap/ /vilich/ y similar. Así que nunca me aclaro cuando me habla María y tengo que recurrir al socorrido /ajaa/. 

Además mi infancia fue menos sofisticada. Mientras ella se iba de campamento a Pernambuco yo me entretenía juagando a pedradas con los gitanillos que había por la zona del colegio. Todavía me acuerdo de dos de ellos, jaaaaa el Antooonio, que vaya joputa que era, más malo que la quina, y su hermano mayor el Aurelio, que era más normal y trataba de controlar al enano cabrón. Mi hermano Roberto seguro que se acuerda de ellos.

El caso es que una vez que nuestros peques han entrado en la edad CISV, María y otros "excisv" han removido Roma con Santiago para poner en marcha de nuevo la organización en Santander (o como ellos dicen: "abrir un nuevo chapter"). Yo creo que estaban esperando la mejor ocasión, y qué mejor momento para juntar a gente de todo el mundo en un espacio cerrado que el 2020, el año del COVID. Si está claro que nos van las emociones fuertes.

Así que, tras mucho mucho esfuerzo abrieron el cuarto chapter que hay en España: CISV Santander. Los otros son Barcelona, Madrid y Galicia. Esto se mueve a base de trabajo voluntario de las familias que integran los chapters, y entre la gente CISV hay como una especie de vínculo que no sé muy bien cómo explicarlo, es como el que une a los aficionados de un equipo, pero yo diría que más porque están repartidos por todo el mundo. Así, cuando se encuentran, siempre tienen las mismas conversaciones, en qué campamentos has estado/has organizado, cuánto tiempo lleva abierto el chapter, cuánta gente tenéis, etc...

El tema es que sabíamos de antemano que en San Diego había un chapter, así que me temía que a pesar de estar a 9.000 km de casa, las garras de la CISV seguirían acechándome. Cuando convocaron una reunión, ¿qué pasó: fuimos o no fuimos? A ver, ¿saben los negros bailar? Pues pa allá que fuimos, claro. Si mi mujer me dice "salta", yo respondo "¿hasta dónde?". Por otro lado así nos solucionaba la mañana del domingo y, como San Diego tiene más de un millón de habitantes, pensé que habría muchos niños en la reunión y así podíamos dejar encasquetados a los nuestros. Además, la zona del meeting, del encuentro o como demonios lo llamen, estaba en Mission Beach, que es una parte de la ciudad que me encanta, y en un rincón que no conocíamos: la isla de las vacaciones. Con ese nombre nada podía salir mal.

Cuando llegó el citado domingo ella me pasó la dirección que figuraba como punto de encuentro, la metí en la centralita del papamóvil, botón hiperespacio y para allá que fuimos, todos vestiditos de CISV. Ellos eligieron lo bonito y a mí me dajaron una camiseta un poco andrajosa y enorme, solo me faltaba la bosa de plástico para parecer un homeless. Mal empezaba.





En cuanto entramos en la isla del amor aquello parecía muy bucólico. Cantidad de zonas verdes, carpas por todos lados y mucha gente congregada alrededor de las carpas. Además había barbacoas, comidita rica y olía de maravilla. En el coche no da tiempo a fijarte en detalle y no podíamos distinguir cuál era la de la CISV. Pero yo ya me iba animando, pensaba "si hay tanta gente guay, más fácil me escaqueo y ataco la barbacoa como si no hubiera un mañana". Seguimos conduciendo al punto de destino: 1428 Vacation road.

Cuando llegamos al sitio en cuestión me dice el Google Maps "ha llegado a su destino". Y un cojón hemos llegado, ¡si me dejaba en un cruce!. Es como si me manda a la rotonda de Cibeles, ahí no va a ser el encuentro, pero al menos es una rotonda y puedo dar vueltas mientros pienso y me cago en todo lo habido y por haber. 

En mi inocencia pensé que era el resort vacacional que teníamos en frente:


Paradise Point Resort


Así que aparcamos y empezamos a dar vueltas por el resort. Las indicaciones para llegar añadían algo de "al lado del edificio azul" de no sé qué. Venga a dar vueltas por dentro, por fuera, alrededor del aparcamiento. Nada. Me dice María, "también hay un plano". A buenas horas, pensé yo. "Pásaselo a Chuck Norris que ha estado en el Himalaya y ha regresado", la dije. Me pasa la especie de plano esa, le doy vueltas para un lado y para otro, lo pongo al lado del de Google y al final consigo orientarme. "Esto parece que está en la otra punta, a 10 minutos andando de aquí". No lo tenía muy claro pero para allá fuimos, echando un ojo a todas las carpas que veíamos por el camino. Cuando pasamos al lado de la primera carpa se nos iban los ojos, barbacoas, planchas, mesas, gente a barullo, cantando, una juerga tremenda... La Iglesia del Séptimo Advenimiento. Fail. Seguimos, otra carpa..., lo mismo, la Iglesia del Cristo Redentor. Joé con los americanos, madre mía, en una mano la Biblia y en otra la pistola. No hay más que iglesias raras. Sin ir más lejos al lado de mi academia hay dos, cada una con su correspondiente letrero, bien grandote, aunque tienen que competir con otros incentivos:



 

El caso es que no hacíamos más que pasar carpas y no aparecía la de la CISV. Al final mi sentido arácnido nos fue acercando al sitio correcto: en la punta sur, debajo del lago y cerca de la carretera principal estaba el meeting point.


En rojo el punto de encuentro que nos pasaron. El real, nada más entrar en la isla a la izaquierda

Al ir acercándonos sigilosamente, no fuese que tocasen a retirada, María divisó la bandera pirata de la CISV ondeando en la carpa.

Y debajo de la carpa... ¡nueve personas! ¡nueve! La organizadora, su marido, su hermana, un chaval filipino que estaba allí con su madre a ver de qué iba eso, creo que un par de chiquillas o tres y un jovenzuelo algo rechoncho de uñas pintadas que enseguida deduje que era el maestro de ceremonias.

Vámonos, que estamos a tiempo...

Last chance...



Too late, my friend.


¡Oh may goodness! ¡Pero si en Santander hay decenas de críos! ¡¿Este es el poderío de la CISV en la baja California?! ¿Se puede saber para qué rayos convocan una reunión? ¿Cómo diablos me escaqueo yo de allí? Y lo peor, ¿cómo meto mano a la comida antes de escaquearme? Porque había cositas, entre ellas unos muffins que me miraban con ojos lascivos de chocolate.

Ay la leche, en qué berenjenales me mete mi mujer... Si alguna vez me he alegrado de no saber inglés desde que pisé suelo americano fue en este glorioso día. 

Y lo peor fue cuando empezaron las actividades, que las precedieron con una especie de calentamiento espíritu-corporal, ellos lo llaman "energizer" o "Senhheiser" o "Einsenhauer" o algo así, que yo les miraba, y porque sabía de qué iba el tema, que si no podías pensar que es que llegaban los de Hamas en parapente. ¡Qué gritos! ¡Qué contorsiones! Ahí pensé "esta es la mía, me doy un paseo a ver el parque. Igual me camuflo disimuladamente en la Awaken Church y ataco las hamburguesas". Al final me fui a acercar el coche. Si lo sé aparco en la otra punta.

Al regresar estaban con nuevas actividades, metiendo artículos de primera necesidad en bolsas. La organizadora creo que trabajaba en alguna ONG de ayuda a los homeless. De hecho se me quedó mirando un rato y yo creo que dudó en ofrecerme una de la guisa que llevaba.

En fin, que fueron las dos horas más largas en lo que llevamos en USA. Menos mal que pude catar alguna de esas magdalenas (eran de Vons, claro, morro fino). Con la excusa del inglés, las pocas ganas que tenía de practicarlo y que llevaba la boca llena, andaba por allí como un espíritu libre.

A eso de las 14.00 por fin nos fuimos y aprovechamos a cotillear el resort que había en la isla. Por la tarde nos acercamos a Pacific Beach, que ya os conté en la anterior entrada.

Comentándolo a posteriori con María, la verdad que nos extrañó la poca gente que acudió a la cita. Con lo grande que es San Diego y alrededores esperábamos otra cosa. Ella decía que igual es porque se trata de un chapter nuevo, que cuesta movilizar a la gente, etc. Yo que soy más simple y no llego tan allá, la dije que seguramente habían acudido a cientos, pero que con la mierda de indicaciones que habían dado, o se habían colado a la piscina del resort o se habían unido a la Awoken Church a jalar cheese burguers hasta el día del Juicio Final. 

No todos tienen un Chuck Norris en casa que les guíe por el mal camino.









P.D.

Dicho todo lo anterior, y con objeto de ser justo, no se me enfade Eddie (no Edy como escribí el otro día, sorry, soy Level 3), he de aclarar que los campamentos que organiza CISV son un éxito entre los chavales. No daba un duro cuando fueron Quique y Dani a su primer campamanto hace dos años, y volvieron encantados. No sé muy bien cuál es el motivo, Tengo aquí a mi lado a Dani y le he acabado preguntando, poque he escrito y borrado ya cuatro párrafos intentando explicarlo y no ha habido manera. Según él lo mejor fue hacer amistades con niños de diferentes países y culturas, aprender y reflexionar sobre cosas y que se lo ha pasado muy bien (sic). De ligoteos no me ha dicho nada.


Por si estáis interesados: 

https://cisvsantander.org/

https://es.cisv.org/












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