Parte VII. Cogiendo carrerilla

[Esto de coger carrerilla me recuerda a una entrada del blog de cuando fuimos a China a por Quique https://historiaadopcionchina.blogspot.com/2012/04/cartas-desde-la-china-ii.html]

Después de semana y media en USA ya vamos teniendo algo de normalidad. Quique ha empezado el High School, un poco a trancas y barrancas, no le vemos del todo feliz con el colegio. No poder hacer fútbol le ha fastidiado bastante, y las otras alternativas no parecen convencerle.

Dani happy, de vacaciones con nosotros. No pregunta mucho por su cole, no vaya a ser que eso acelere su proceso de escolarización. Hablando del tema, nos hemos acercado para preguntar cómo va, pero esta vez sin chirriar de ruedas ni malas caras. La chica que nos suele atender, que es muy amable (por cierto, yo creo que tiene cinco apellidos mejicanos, como poco), le ha dado a elegir las optativas. Como es de los últimos en entrar tiene muy pocas opciones. Lo cool ya está lleno. Le han dado a elegir entre la banda de música o ir alternando entre las otras asignaturas, empezando con matemáticas económicas, o algo así. 

Lo gracioso era ver la cara del chiquillo. Estábamos María, Dani y yo de pie, por este orden. María hablaba con la chica, comentaba la jugada con Dani y le preguntaba que qué quería hacer. Lo de más matemáticas estaba claro que no le hacía gracia, y lo de la banda... pues tampoco mucho. El caso es que cada vez que le preguntaban algo soltaba un pequeño "uhmm" de aprobación, muy bajito, mirando al suelo, y a los dos segundos me miraba de reojo. No sé qué cara llevarán las vaquitas cuando las llevan al matadero, pero no debe ser muy distinta de la que ponía el pobre chiquillo. Al final se quedó con la banda. Ya tenemos un virtuoso en la familia. 

[Días después, cuando ya empezó el cole, le fuimos a recoger y en el coche nos contó que le había tocado de instrumento... ¡la tuba! A la madre y a mí nos entró la risa de imaginar al chicarrón soplando dicho instrumento (¡qué crueles!). Risa que se me cortó de cuajo cuando, ya en casa, nos dio un papelito del cole, todito en inglés, claro, pero que no me costó mucho adivinar de qué iba: ¡cuatro mil dólares si se cargaba la tuba!




4.000 pavos, la tuba de los...



¡Con lo bonitas que son las mates!]



Por las tardes vamos casis siempre a San Diego, porque en El Cajón no parece de momento que haya gran cosa. Solemos ir mucho a la zona de La Joya. Está dividada en varias partes. Por un lado está lo que es el barrio, con muchas tiendas, restaurantes, hoteles... Si paseas por ella diez minutos es raro no encontrarte con algún Rolls Royce. Hay muuuucho nivel. Tienes una cala pequeña donde hay decenas de focas y leones marinos. La gente se baña al lado de ellos y hace snorkel, pero el día que fuimos nosotros estaban un poco más alejados y no pasamos al lado de ninguno. 





Por otro lado está la playa grande, buena para surfear y muy agradable para pasear, con el típico malecón de madera metiéndose en el Pacífico, casoplones que llegan hasta la misma playa y otros perdidos detrás, por las colinas pero con unas vistas preciosas. 


Casitas en La Jolla




Estampas californianas



Estampas californianas



La family in USA













Se le dan bien todos los deportes al cabrito






Mich Buchanonn I y II









Mich Buchannon y un abuelo que pasaba por allí


La última parte es ya casi el límite de la ciudad. Está formada por unas colinas que llegan al borde del mar, una zona espectacular para ver atardecer y llena de gente haciendo parapente.










El caso es que un día de playa de los que os estoy contando, a punto estuve de crear un conflicto internacional. Estaba yo plácidamente sentado viendo a los chiquillos surfear cuando aparece un chino kudeiro y me planta un sombrillón delante, tamaño XXL y tumbado, no vaya a ser que vea algo.



No será grande la playa, no


Cuando termina se mete debajo de ella para guardar las cosas, yo cagándome en sus muelas y, de repente, asoma la cabecita con una sonrisa de oreja a oreja, mirando hacia mi lado y con el pulgar en alto, como el César cuando perdonaba alguna vida. Me le quedo mirando y pienso, "¿a quién coño mira este hombre?". Me giro a ver si era a alguien de atrás y no, no hay nadie atrás prestando atención al umbrella-man. ¡Me lo decía a mí, el paisano! Al fin y al cabo era un majete. Qué cara más graciosa tenía. Me entra la risa y le hago el mismo gesto con la mano (qué flojo eres, Fede).

Lo peor fue que a los dos minutos empieza un chumba chumba a todo trapo detrás de mñi, me doy la vuelta esperando encontrar al típico grupo de jovenzuelos y... ¡otro oriental, con el altavoz recién comprado en AliExpress, a tope high volumen!

¡Oh my Goodness! Esto parecía un mini Pearl Harbor... No sé si prefería a las chaladas de las ventosas, al menos me agradaba su música y la carpa me dejaba ver el mar.



Mirad como cuelga el altavoz, para que no perdamos detalle




Otros días hemos vuelto a la zona de Coronado. Tiene un paseo muy largo en bici que llega casi a la frontera con México. 








Nos encanta la vista de San Diego desde Coronado. Nos falta verla de noche











O al Parque Balboa, repleto de museos y lugar donde se encuentra el zoo de San Diego, que es tan famoso como caro. La primera vez fuimos con las bicis, pensando que iba a estar lleno de carriles que te permitían recorrerlo entero cómodamente. Nada más lejos de la realidad. Fue un absoluto fracaso. hay unas cuestas que María casi se cae porque se le levantó la rueda de adelante. Tuve que volver a montarlas en el coche y aparcar en otra zona, más pegada al centro del parque.

Ir en bici con María y Dani es de lo menos relajante que puedes hacer. La primera porque tiene conocimiento pero no controla un huevo, y el segundo porque controla pero no tiene un huevo de conocimiento. Así que con ellos voy un poco en tensión.

Al final resultó un paseo agradable, aunque muy corto. Igual yendo solo con una bici de montaña se le puede sacar algo más de jugo.











Por otro lado, yo estoy convencido de que la bicicleta la diseñó un auténtico berzas enfadado con la humanidad. "Sois una especie malvada, egosíta y destructiva así que os jodéis y os peleareís con las bicicletas el resto de vuestras miserable vidas" debió pensar. Y creó los pedales. Y el manillar. Y los radios para que se metieran el manillar y los pedales. Más la cadena bien llenita de grasa, de esa que no se quita. ¡No se me ocurre objeto peor para llevar en un coche! Montar tres bicis en el carro es de lo más desagradable que hay. Primero monta el artilugio para montar a su vez las bicis. Da igual lo limpias que las lleves, te vas a llenar de mierda sí o sí. Puedes ponerlas 20 veces o 200, siempre se te va a trabar el manillar de la primera con el de la tercera, o los pedales de la primera con los de la segunda o con los radios de la tercera, si no es con alguna tibia tuya. ¡Tanto cargador universal y tanta leche! Lo que tienen que hacer es obligar a todos los fabricantes de bicicletas a hacer los pedales plegables. Solo con eso harían un mundo un poco mas feliz.

Y hablando de bicis. Uno de estos días se nos ocurrió a my wife y a mi ir de europeos guays y pensar "¿por qué no vamos a algún super en bici? tanto coche y tanto coche". Y para allí que fuimos, con las dos bicis eléctricas, la Mercedes y la otra, que no sé cuál de las dos será más cara, porque la segunda no  lleva un nombre tan ilustre pero sí un geolocalizador.... Así que ponemos el Google Maps y empezamos la ruta, 12 minutos, dos millas.



Nada más salir de la urbanización hay como una especie de carril bici que no es más que un arcén, una línea blanca pintada en el asfalto. Así que te pasan al lado las Nissan Tundra, las Ford F150, las Toyota Tacoma y todas las camionetas del averno, con esas ruedas y esos motores... vamos, que vas acojonao. Así que rapidito pasamos del "carril bici" y a la acera. 

Lo bueno es que las aceras en estos andurriales americanos son como los portarrollos de papel higiénico en los baños: estar están, pero nadie los usa, al final colocas el papel en el sitio más insospechado. Así que tenemos tooodas las aceras para nosotros solos... siempre que haya acera, claro. Porque cuando menos te lo esperas desaparece.

A medida que avanzábamos a trancas y barrancas nos llamó la atención que no veías a nadie paseando ni en bici, y los pocos que andan, o les falta un verano como a nosotros, o son los famosos y desgraciados homeless, que según la zona, los hay a patadas. Al final, con bastante esfuerzo porque no sabes muy bien por donde tirar, llegamos a nuestro destino.

 Ante el percal que veía en el Food4less no me convencía del todo dejar las bicis solas aunque estuviesen trancadas. Así que todo esto para hacer una compra ridícula, dejando sola a María en el súper y yo quedarme de perro guardián al lado de las bicis. Resumiendo, allá donde fueres, haz lo que vieres. Aquí a los 16 años te plantan el coche y no sales a mear sin él. Pues eso, con el coche hasta para mear.
 


[Hablando del Parque Balboa hemos vuelto hace poco y hemos entrado al Museo de Artes Fotográficas a ver una exposición de un tal James Balog, un paisano que se pasó cuatro décadas viajando por todo el mundo, recorriendo millón y pico de millas, retratando la relación entre el ser humano y la naturaleza y como ha ido cambiando a lo largo de este tiempo. Bastante interesante.




© James Balog


]


Otro día más.

Comentarios

  1. Cuando Dani nos trajo el papelillo de la tuba, Fede y yo le preguntamos ¿y no había un triángulo? Al menos si se rompe es más barato, es gracioso pero parece que le gusta estar en la banda, pero lo que más le gusta es jugar al Flag fútbol así no tiene que tocar en la banda cuando sean los partidos hahahaha

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