PARTE Nº 13. Mi graduación
Me acuerdo perfectamente de aquel lunes 11 de septiembre, cuando conducía intranquilo por la congestionada autopista interestatal I-8, en la misma dirección que aquellos primeros colonos que se jugaban constantemente la vida por mover la frontera de un país recién nacido una milla más, siempre hacia el Oeste (a costa de masacrar a los nativos, por cierto, como se ha hecho siempre en todas las conquistas).
Iba intranquilo por los cuatro, cinco ó seis carriles que tiene aquélla, por la cantidad de tráfico que la abarrota y porque, con 50 años a mis espadas, iba a comenzar una nueva aventura escolar, y encima en mi odiado idioma inglés.
Quién me iba a decir que, doce semanas después, me iba a despedir de esta experiencia con pena. Pena mezclada con alegría, pero pena al fin al cabo. Hoy, jueves 30 de noviembre, terminé en la academia. Podría haber seguido alguna semana más, pero ya he comprobado que mi boca está diseñada para más altas cumbres que la de hablar este puñetero idioma con sus 12 impronunciables vocales.
Me temo que mi conversión Paco Martínez Soria - Tom Cruise se va a quedar a medio camino, si acaso, con la pila de nachos que estoy comiendo, llegaré a Pancho Villa.
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| José Doroteo Arango Arámbula, alias Pancho Villa |
Me da pena dejar atrás a los compañeros con los que he compartido casi tres meses de mi vida. En la última clase de speaking me preguntó el profe que si tenía algún consejo que darles, y yo le contesté que qué consejo les iba a dar, si son todos unos valientes. Son todos jóvenes de entre 20 y 30 años que se han ido lejos de sus casas, de su país y de su familia para intentar ganarse la vida en un país que es tan magnánimo con los que triunfan como cruel con los que fracasan.
Me sorprendió la despedida que me brindaron, porque casi cada semana entra o sale alguien de la academia. Nos sacamos una foto, nos dimos teléfonos (Ihor, ucraniano que salió del país al comienzo de la guerra pagando un pastizal en la frontera; Juan, mejicano que yo creo que se dedica a la buena vida, porque lleva por la academia no sé cuanto tiempo y no se le ven ganas de salir, acabará en la tuna; Khalil Jaleo, tunecino que quiere montar una agencia de turismo en su país; Marcelo, brasileño que ha vendido su empresas de cocos por un pastizal y se dedica a cuidar de su hijo recién nacido; Anel, de Kazajistán, mujer brillantísima "arrastrada" a USA por su marido, que no quiere irse de allí,...).
Jius jius, otros me pedían Insta o facebook, a mí, al abuelete..."I don´t use it, they are sons of the devil¡" les decía yo. Me invitaron a comer una mejicana y dos colombianas muy majas (Isamar, Lizet y Lina), y el frente asiático al completo (Amy, de Corea, Yunni de Tailandia, Haruka y Lyn de Japón) se acercaron todo carantoñas y apesadumbradas "oooooooohhhh, yiahhhhhhhh, your last daayyyyy", "We´ll missssss youuuu...." y hacían el gesto de echarse a llorar. También se despidieron Alí, de Arabia Saudí, Thomas, un chaval brasileño que quiere ser piloto del ejército, Yuki, un surfero japonés y Riko, otro japonés que no sé muy bien a qué anda. Cuando la reciba subiré a esta entrada la foto que nos sacamos. Al final el blog lo escribo pensando en mi mismo y releerlo en el futuro para recordar sensaciones. Esta foto tiene que estar.
Creo que mi inglés ha subido algunos enteros, pero queda lejos de lo que se puede considerar el mínimo imprescindible para poder buscarme la vida por mí mismo. No sé si en España tendré ganas de seguir estudiando. No lo creo, a no ser que enmarque el título que me han dado y me venga arriba con eso de "English Max Program"
La semana pasada estuvimos de Road trip por aquí, y este finde nos subimos a Irvine, a ver si podemos ver la famosa ola The Wadge y quedar con unos amigos que se vienen una semana a pasar "calor" por el norte de California.
https://youtu.be/4i6P0st21Ys?si=8M7IOs6qIC7mDBnu
Ya os contaré.

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